En la Mesa

Cada día sus opiniones son más fuertes y relevantes. Ellas valen. Sus opiniones valen y ellas hacen que valgan. Valen porque nacen y se desarrollan en mentes diversas, creativas y necesarias. Son necesarias. 

Colectivo nosotras. Un grupo de mujeres se sientan a la mesa. Son todas diferentes. Desde la crianza hasta el campo laboral. No provienen del mismo sitio ni van al mismo lugar. Todas únicas, todas apasionadas (y todas bellas). ¡Cuan grandes somos cuando nos unimos! Cuando nos atrevemos a hablar libremente y a respetar la complejidad del pensamiento ajeno. Nos volvemos UNA y somos grandes, fuertes y... ¡somos libres!

En la mesa formamos una alianza. Nos alabamos unas a otras, nos amamos y nos aceptamos. No envidiamos ni competimos. Volamos al unísono. El hombre nos admira.

Respeto la pasión con la que las mujeres dan su opinión en la mesa. Voto por que siempre la mujer tenga voz y lloro cuando no la tiene. Cuando son oprimidas y se vuelven vulnerables al ambiente y a la sociedad. ¿Cuánto más la corriente violentará nuestra esencia? 

Siempre escribiré en favor del desarrollo femenino. En favor de las cientos de miles de niñas que están en crecimiento. En favor de las madres que escogieron quedarse en casa y cuidar a los nenes. Escribiré siempre en favor de las mujeres que se superan, que trabajan, que producen, que crean. ¡Por que todas le metemos! Unas en esto y otras en lo otro, pero todas somos valientes, dignas y admirables. ¡Todas le metemos!

Colectivo nosotras: somos grandes, fuertes y libres. Merecemos poesía.