Cuando Dios rompe los protocolos

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Te cuento, hoy no tan sólo entendí sino que hice mía esta realidad: no se absolutamente nada. Parafraseo: prefiero saber y decir que no se. ¿Qué puede ser más doloroso que fracasar una y otra vez? La muerte. Comprenderás que prefiero no saber. ¿Cómo es esto posible?

Hay una seria de leyes, etiquetas y protocolos que necesitamos cumplir en la bolita del mundo, la que nos da casa para ser catalogados como: el/ella es un buen ser humano. Seas cristiano, ateo, budista... esto es así. La sociedad ha establecido unos parámetros de legal e ilegal, de lindo y feo, de grande y pequeño, de éxito y fracaso. Y en este último, en los parámetros del éxito y fracaso, es que me quiero parar hoy.

Me detengo aquí porque no me importa decirles que sí he experimentado la envidia y el celo. No me importa decir esto porque me importa que lo sepas. Me importa que sepas que en nuestra naturaleza humana la existencia de estos sentimientos nos hacen vulnerables al dolor y al sufrimiento. Digo "he experimentado" como cosa del pasado. Como cuando no había dado el paso. Como cuando no me catalogaba como cristiana. Pero aun en la actualidad, esta es una batalla con la que lucho cada día.

Esto puede no aplicarte a ti. Tu sabes, a ti que eres un ser humano cuyo baluarte y fundamento es el peace and love. A ti que haces yoga. A ti que pones una alarma a las 3 am para levantarte a orar. A ti que eres pastor. A ti que eres doctor. A ti que eres un maleante. Bueno, tal vez esta entrada no te aplique a ti pero ya para qué, la publiqué. ¿Por qué? Por que sé que la batalla no es en contra mía ni en contra tuya. Boom chacalaca.

Hablemos de los enemigos imaginarios. Hablemos de cuando a otro le dan el empleo que tanto querías. Hablemos de cuando te han sido infiel con tu mejor amiga. Hablemos de cuando Dios bendice y promueve al recién convertido mientras tu llevas 3o años en el evangelio intentando alcanzar dicha promoción.

Querida/o lectora/o, esta es la realidad. Hablemos de esto porque duele y porque si te ha afectado esto, o algún otro caso en el cual has experimentado que aquello por lo que tanto trabajaste no es apreciado... y entonces llega Yeya Valdivia a tumbarte el titular. Lo digo, sé porque lo digo y también sé que tu sabes porqué lo digo.

El don de discernir

Jejejejejejejejejejejejeje. Me rio porque me encanta este don. El don de discernir, en especial cuando somos los/las duros/duras aclarando las intenciones de los demás. En especial cuando somos los/las expertos/as diciendo quién merece qué y por qué.

Cortando drásticamente el hilo, amo la teología. Corto el hilo porque creo que ya estamos en la misma página y podrás entender lo próximo.

Lo próximo no es el otro nivel al que Dios te quiere llevar o tal vez sí lo es. Lo próximo es, alegrarte siempre (y siempre es siempre) del éxito, triunfo, bendiciones, promociones de los demás. Cuando nos permitimos celebrar las victorias de quienes nos rodean, invitamos al Espiritu Santo a cortar toda raíz de celo y envidia que quiera detener la obra de Dios en nuestro corazón y en nuestra vida. 

Es por esto que la palabra dice que: "los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos". (Marcos 20:1-16)

Me encanta esta parábola. Me encanta porque me hace crecer. Me hace amar. Me hace entender. Me da paz aun en medio de la duda, de la aflicción y de la falta de reconocimiento. Digo en específico esta última porqué sé que hay otros como yo, que a todo lo que hacen le meten con pasión.

Querer alcanzar grandes cosas, tener sueños, aspiraciones, metas y deseos son parte de nuestro sistema, y no está mal que queramos lograr lo que tanto nos hemos propuesto. Lo que sí esta un poco algarete es la manifestación con la cual deseamos alcanzar estas cosas.

Caminar con Jesús despierta en nosotros el fuego de la pasión. Esto tiene que ver con el Espíritu. Queremos ser #WorldChangers, queremos cambiar el mundo. Los apóstoles lo hicieron, los mártires lo hicieron, los perseguidos lo hicieron, y nosotros somos los siguientes en linea. Nosotros somos los freaking #WorldChangers de los #WorldChangers. ¿Por qué? Por una razón bien sencilla: Porque seguimos al máximo #WorldChanger. Por que seguimos al Creador, al que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Somos #WorldChangers porque seguimos Jesucristo.

Así que no saltemos lo importante. Debemos morir para vivir. Porque morir en Cristo es el éxito más gigantesco que se pueda alcanzar el en caminar cristiano. Cuando Dios nos habla, nos redefine y nos disciplina para que sus bendiciones no nos destruyan.

Dios nos promete, Dios nos prepara y Dios nos da.

Cuando Dios rompe los protocolos, puede que nos vayamos en un rage rampante y odiemos a aquel a quién Dios está bendiciendo. #LaDolorosaVerdad, tenemos que detenernos, aun en medio de la ira, del celo y de la envidia. Tenemos que detenernos y ahí mismo morir. Literalmente caer de rodillas y decir: Señor, quiero morir a este sentimiento, no quiero sentir celo ni envidia. Señor quiero odiar el celo y quiero odiar la envidia. Señor, quiero que mueran. Amén.

La próxima vez que Dios rompa los protocolos y yo esté ahí, viendo como el Señor bendice al que según mi "don de discernimiento" (jejejejejejejejejejejejejejje) no merece ser bendecido, voy a celebrar, voy a sonreír, voy a abrazar, voy a amar.

VOY A ALEGRARME POR LA VICTORIA DE LOS DEMÁS. 

Al final, ¿quién es el que gana?