Espérame

Inicio este viaje de letras. Por ahí voy, espérame. 

A toda velocidad rumbo a la isla del estrellato. Donde los aplausos son mi pan y donde el reconocimiento es mi vino. Bebo y como. Es mi última cena y no me había dado cuenta.

Luego de haberme saciado de superficialidad regreso a la nave, pues hay otra isla que conquistar. Hay miles esperándome. Me creo dueña, yo soy la cheche, la de la idea, la de la iniciativa, la del génesis. Ahí va Carolina, la sensación del bloque.

- Que bien lo haces. Que divina eres. Tu tan bella siempre.

- Gracias. Gracias. Gracias.

Ahora que aumenta el oleaje (ego) es que profundizo.

El viento sopló y cambió mi rumbo. Justo cuando pensé que lo que quería era la cúspide, retrocedí y decidí cruzar al otro lado. Al lado donde las aguas son de justicia y verdad. Me cuesta trabajo ver ese lugar donde "no me esperan", me cuesta trabajo llegar, el camino es estrecho y reconozco que tengo miedo.

He navegado en distintos mares, pero las características de este son muy peligrosas. Me tengo que negar una y mil veces para llegar y tocar pecho con cinta. Me tengo que negar y eso no me gusta. Me tengo que negar y eso me da coraje.

Voy orando.

Que Dios tenga misericordia.

Voy clamando.

¡Ten piedad de mi!

Tan bien que se debe sentir ser admirada y famosa. Mientras aprieta la tempestad me pregunto: ¿Porqué si tan bien se siente decido siempre cruzar al otro lado? Al lado donde no hay miles esperándome, al lado donde no se trata de mi. Al lado del desierto. Al lado de la soledad. Al lado donde la prueba es lo determinante.

Tesoro, el fin de este viaje inicia con el título de esta entrada: espérame. Aun no he llegado al otro lado pero voy en camino. Voy navegando contra viento y marea.

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He sido... he hecho... he dicho... Pero hoy, decido y te pido que me perdones. A ti que me lees y a quien no me lee. A ti que tanto te cuesta entender el viaje y a los que ya lo han entendido. A ti que te pareces a mi y a quienes nada tienen en común conmigo. Por las veces que he fallado, por las veces que he cumplido.

Perdona si no soy la modelo de apariencia cautivadora. Perdona si quiero ser luz y en mi interior hay potestades luchando por apagar esa luz.

Mira, creo que se volcó la nave.

Veo como pasa la vida y tan solo me queda confiar en que nunca se ha tratado de mi, ni de ti, ni de mi abuelo (que Dios lo tenga en su gloria). Perdóname si te he mentido diciéndote que quiero hacer esto y alcanzar lo otro para darme la gloria a mi misma.

Perdóname si he pensando que se trata de darte mucho para que me des mucho más a cambio. Perdóname si he utilizado la siembra y la cosecha como un negocio. Perdóname porque hay cosas del otro lado que aun no entiendo.

Perdóname porque la mayoría de las veces creo que sé lo que hago pero en realidad no tengo idea.

Voy a la entrega. Tengo miedo.

Voy a la cruz. Me duele.

Me caigo, me caigo, me caigo.

¡Hay clavos!

¡Hay lanza!

¡HAY SANGRE!

Abba Padre, que venga a nosotros tu reino, y que sea siempre hecha tu voluntad. Ahora que cambié de rumbo y  que voy al otro lado. Ahora que cambia mi misión, mi visión y mi propósito te pido:

¡Abba Padre! Espérame que voy en camino.

Voy repleta y vacía.

Pero voy, espérame.