Esperando a Lule

Entrada las 38 semanas de embarazo los pensamientos fluctúan, los sentimientos se encuentran y la espera se hace más larga. Estas son las semanas en las que dormir es un lujo y el dolor físico es tu sustento. También son las semanas en las que escuchas comentarios como: "Estás a punto de reventar" "Estás sumamente hinchada." "¿Cuantos son, 2 o 3?" y "Si ya has esperado 38 semanas, ¿qué te cuesta esperar 2 o 3 más?" Y la verdad que mi contestación a preguntas como estas es bien sencilla: "Me cuesta todo."  Me cuesta porque aunque tengo la experiencia de un primer embarazo, este ha sido totalmente diferente. Me cuesta porque entre las ansias de conocer a mi niña, de tenerla en mis brazos y de besarla, también pienso en ese momento desconocido por todos pero conocido por Dios. Ese momento en el cual mi cuerpo dirá: "Ahora, vamos a laborar." Como me cuesta, y mucho, me tomé el tiempo de buscar en Su palabra versículos que me fortalezcan en estos últimos días. Su palabra en un manjar y tengo hambre. Tengo hambre y tengo sed. Tengo sed y estoy cansada. En medio de mi cansancio recordé que Él me había dicho que cuando me sintiera así, fuese donde Él. Y aquí estoy, en medio de Su presencia, descansando en Su palabra, meditando en Su promesa, creyendo en que TODO estará bien y que Su tiempo es perfecto.

Espero estos versículos sean de bendición para ti también. Ya sea durante el embarazo, en medio de la crianza, en cuanto al matrimonio, a nivel laboral o de índole personal, lo creo y lo declaro: son bendición.

Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras! Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder. ¡Tú eres mi más alto escondite!

Salmos 18:2

Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.

Proverbios 3:5

“Que Dios te bendiga y siempre te cuide; que Dios te mire con agrado y te muestre su bondad; que Dios te mire con agrado y te llene de paz”.

Números 6:24-26

Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.

2 Timoteo 1:7

Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.

Josué 1:9

Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones. (Todo lo puedo en Cristo que me fortalece)

Filipenses 4:13

Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.

Isaías 41:10

Yo soy su Dios y los he tomado de la mano; no deben tener miedo, porque cuentan con mi ayuda.

Isaías 41:13

Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.

Mateo 11:28

Así que no nos cansemos de hacer el bien porque, si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido tiempo.

Galatas 6:9

Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en él. Dios es nuestro refugio eterno; ¡confiemos siempre en él!

Isaías 26:3-4

Los hijos que tenemos son un regalo de Dios. Los hijos que nos nacen son nuestra recompensa.

Salmos 127:3

Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.

Jeremías 29:11

¡Ya no aguanto más! Por eso te llamo desde el último rincón del mundo. Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro.

Salmos 61:2

Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar.

Juan 14:27

Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.

1 Pedro 5:7

Dios mío, tú fuiste quien me formó en el vientre de mi madre. Tú fuiste quien formó cada parte de mi cuerpo. Soy una creación maravillosa, y por eso te doy gracias. Todo lo que haces es maravilloso, ¡de eso estoy bien seguro!

Esperando a Lule
Esperando a Lule

Salmos 139:13-14

Dios mío, tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. Siempre estás cerca de los que te llaman con sinceridad.

Salmos 145:17-18

Pero digan lo que digan, fuiste tú quien me hizo nacer; fuiste tú quien me hizo descansar en los brazos de mi madre. Todavía no había nacido yo, cuando tú ya me cuidabas. Aún estaba yo dentro de mi madre, cuando tú ya eras mi Dios.

Salmos 22:9-10

Nunca le asalta el temor de recibir malas noticias, pues confía en Dios de todo corazón.

Salmos 112:7

Dios les dio nueva vida, pues los resucitó juntamente con Cristo. Por eso, dediquen toda su vida a hacer lo que a Dios le agrada. Piensen en las cosas del cielo, donde Cristo gobierna a la derecha de Dios. No piensen en las cosas de este mundo.

Colosenses 3:1-2

Yo siempre te tengo presente; si tú estás a mi lado, nada me hará caer. Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!

Salmos 16:8,11

Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí.Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.

2 Corintios 12:8-10

Yo le pedí este niño, y él me lo concedió.

1 Samuel 1:27

Jesús no hizo caso de lo que ellos dijeron, sino que le dijo a Jairo: —No tengas miedo, solamente confía.

Marcos 5:36

¡Dios te ha bendecido porque confiaste en sus promesas!

Lucas 1:45