Podemos respirar

Primero que todo deseo iniciar el nuevo año reafirmando mi fe en Jesús. En que vivo está, en que creo en Él y en que lo amo más que a mi vida. Hace 12 años solté mis redes para seguirlo a Él. El caminar ha sido un desafío pero he visto como todo lo hace nuevo. En el libro de mi vida le otorgo al 2014 un capítulo inolvidable. Fue un año de restauración, transformación y adaptación. La verdad es que al final lo gatié. Puedo resumirlo en varias fases. Un esposo a quién cada día demuestro mi amor y respeto. Un hijo a quien cada día entrego mi vida. Una casa que limpiar, cuidar y mantener. Un ministerio que conlleva cuerpo y espíritu. Y por último, un hermoso embarazo que durante los primeros cuatro meses me obligó a guardar cama. Al punto de perder las esperanzas. No exagero. Me tiré a morir. De la cama al sofá y del sofá a la cama.

Cansada de sentirme cansada, busqué en Google las experiencias de otras mujeres embarazadas en cuanto a una mala barriga, algo totalmente nuevo para mi. Me topé con la gran sorpresa que mientras mas mala sea la barriga más saludable viene el bebé. Así que, me gocé en medio de mi malestar, agradecida de Dios por la bebé que se esta formando en mi vientre, porque mi familia continúa creciendo y porque Él no se olvida de lo que promete.

Como ya mencioné, al final gatié el 2014. Agotada llegué a la meta. Pero deseando ser un buen mayordomo del tiempo me tomé estos primeros días del nuevo año para organizar mis pensamientos y mis metas. Y bien queriendo dormir y tomar siestas, definitivamente el 2015 viene repleto de trabajo. Ya resumí mi vida, ahora le añado una bebé. Tengo las manos llenas.

Bajándome de un avión, con maletas que desempacar pensaba en las mil cosas por hacer. Abrí una pequeña libreta roja e inicié una lista. La listita terminó con más de 50 cosas por hacer. Escribir y hacer listas es una terapia, al menos para mi. Seguido de haber terminado había aclarado mi mente, pero ahora toca el segundo paso: hacer las cosas. En fin, me sentí abrumada por tanto y por todo. Me separé, me encerré en mi oficina y en medio de mi impaciencia busqué el rostro de Dios.

Entre lágrimas pude respirar cuando me topé con Hebreos 10:23 - "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió." 

Y, ¡BAM! ¡Podemos respirar! Aun en medio del gran reto que nos espera podemos entrar librementes en Su presencia, con corazones sinceros y limpios, firmes, agarrados en la esperanza que no avergüenza porque FIEL ES EL QUE PROMETIÓ.

Le doy gracias a Dios por este nuevo año que inicia en nuestras vidas. Iniciamos agarrados de la profesión de nuestra esperanza que es en Cristo Jesús. Tal vez no sea mi año sabático, pero es mi año y es el año en el que me agarraré fuerte de su promesa y en medio del matrimonio, las amanecidas, un kindergarten, evangelizar, lavar platos, tender camas: puedo entrar libremente en el Lugar Santísimo y respirar.

Cuando se me olvide el propósito, volveré a la palabra firmes. Esta es mi palabra para el 2015. Firme, segura, estable, fija, consistente, resistente, inmutable, inalterable, inamovible, imperturbable y constante. Aun en medio de situaciones difíciles, haré morada en esta promesa. En que mientras mantenga una fe sólida en Cristo Jesús, podré respirar y descansar en la esperanza de salvación, vida y propósitos eternos.

Wow, con tal solo creerlo crece mi fe y mi amor. ¡Gracias Jesús! 

2015 : Firmes